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Te ví

 La Noticia: Avistan por primera vez un monstruo del abismo en la superficie... Te vi. Te mostraste tal cuál eres en verdad, después de muchos años de disfrazarte. Te vi, tal como quisiste que te viera. Porque siempre buscaste que te viera. Que te viéramos. En el centro de la pista, arriba de la mesa, siempre buscando el spotlight. Contoneándote, cantando, emitiendo juicios.  Con tu séquito de seguidores alrededor. Haciéndonos sentir privilegiados por permitirnos estar a tu lado. Despreciando a todo aquel que no pensaba como tú. Rompiendo amistades a tu paso. Eras tú el catalizador, no eran ellos. Eras tú la mente maquiavélica que apretaba el botón. Dinamitaste todo! Viniste por lo único que no tenías, que nunca tuviste y que no podrás tener jamás. Por eso lanzaste la bomba. La guardaste por años. Ese As bajo la manga, esa navaja afilada, lista para usarse. Esperaste años para sacarla. Justo ahora cuando tu vida ya no tienen sentido, cuando tu matrimonio está perdido y nada ll...

Las Marthas

Ayer antes de la misa de Navidad, en los preparativos previos a la celebración, observé a un señor que al ver la corona de adviento con sus cuatro velas encendidas, subió al altar y una a una, las apagó. Los cánones dicen que se enciende una vela de la corona, los cuatro domingos anteriores a la Navidad, como anuncio de la espera. Pero al ser Navidad, la espera terminó, ya no son necesarias las velas, porque la verdadera luz nos ha llegado en el Niño Dios. Este señor sabía, conocía los cánones, y por eso se dió a la tarea de apagar esas velas. Él conocía las formas del rito. Pero ¿a quién le importa eso? A los que cuidamos las formas, sin duda. A nadie más.  Pero, no nos confundamos, aunque pareciera una banalidad, los que cuidamos las formas somos importantes. Mucho se habla de el fondo, de las Marías como lo verdaderamente valioso. De la dedicación al fomentar lo profundo, el interior, los cultos. Pero nada de esto sería posible si no estuvieran las formas. La guía para llegar a...
Noviembre, tu nombre, en mimbre tejido. De vientres de sol y un no te olvido.

Quinta ola

Resistimos 4 oleadas  finalmente la versión omicrón nos alcanzó. Cuarentena, medicamentos, agua, sueño y ansiedad. Lo más desesperante es la incertidumbre: ¿Y si esto no es esto? ¿Y si empeora? ¿Y si hay secuelas?  Hasta los muéganos como nosotros necesitamos tiempo fuera. Y que interesante punto de vista que pensara que sería cool pasar el covid juntos. POC y POD para sanar, para renovar, para comenzar de nuevo.

SpotiVoz

  Hay una música que me recuerda un aroma, hay un aroma que me recuerda un dibujo, hay un trazo que me recuerda una charla, hay unos labios que me recuerdan un día. Pero ya no hay un diálogo, ya no hay unos ojos, ya no hay un escucha. Solo hay una voz.

Expuesta

 No soy la misma de hace años, ni siquiera la misma de ayer. Tampoco soy la persona que tú piensas. Aquí me ves “expuesta” sonriente, instagrameable. Y quizá por un minuto o dos soy así en mi vida no virtual. La verdad es que la mayor parte del tiempo soy un montón de interrogantes, soy un humano ansioso, soy una madre preocupona, soy una mujer de tal, soy una hermana plateada, soy una hija y una huérfana, soy mis letras y mis silencios. No soy invisible, por elección. Soy visible solo en los bordes. ¿No somos así todos?

Requerimiento

He querido que sea sábado. Me duermo y al regresar no sé que día es.  He querido que sea invierno desde el día que vi la luz.  Mis dedos son torpes y bellos. Mis manos son viejas.  He querido que sea espacio. Me encierro en mi gran abrigo y me ilumino con mi propia aura. La soledad puede ser sólida. He querido expandir la risa. Siento la energía rebotar entre mis manos, buscando salida al mundo real. He querido.  Doy fe de eso.